Una lágrima puede ser un océano y la felicidad una quimera,
dile a las sombras que quiero que me quieras.
Entierro sentimientos maltratados
por corazones con malas intenciones
en las arenas movedizas
de perdones sin parte de olvido.
Dilucidando entre risas y llantos
me pregunta mi alma
la razón por la que me has abandonado,
y rebusco en baules una canción
que no me recuerde a nuestro tiempo pasado.
viernes, 27 de junio de 2014
Perdida entre la niebla.
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