viernes, 22 de agosto de 2014

Destino: El olvido.

Dime tú que hago pensando en ti de madrugada,
con el frío del desamor filtrandose por mi ventana.
estoy sola con mis murallas derrumbadas
por más de cien noches en vela sueltas.
Siento las penas ardiendo en mis venas
y la pregunta eterna sobre lo que quedará de mi sobre esta tierra
que hoy mis pies pisan sin conocer fronteras.
Tengo que inclinar mi cabeza
ante el destino que nos separó
y vencer al miedo
que no me permite olvidarte.
Tus ojos eran pozos dónde mis problemas
se solucionaban solos
y a tu partida
uno por uno
regresaron a mi cómo una embestida.
Pero quizá eso es el amor,
un ariete contra las puertas del corazón,
una autodestrucción en toda regla.

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