El dolor se me traga con sus negras fauces, zarandeando mi mente adormilada con falsa pantalla de bienestar, hecha añicos al primer golpe de las lágrimas. Todo gira en un cúmulo gris arremolinandose entre sonrisas falsas e ingresos de madrugada. Lo sientes todo pero a la vez no sientes nada. Tu pecho vacío late por inercia mientras los ojos vidriosos y cansados de llanto poco a poco se van cerrando. El dolor está en todos lados, esperándote, el dolor va de la mano de la vida y es inevitable.
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