Eres mi mayor pérdida de tiempo
porque yo me perdí en los tempos.
Dancé a tu compás
olvidando el mío
y me ahogué en ríos de dolor.
En mis sueños solo hay fuego
y la pesadilla alza en mis amaneceres
una impenetrable bruma de terror.
Cuchillo en mi pecho
pena por tierras yermas
de sonrisas y cadenas presenciales.
Sombras entre bambalinas
y en mi mente tus espinas
rasgando mis pupilas
para llorar a cada palabra dicha,
encierro entre paredes de hierro
configurada por nuestros recuerdos.
Grito pero no me escucho,
el agua de lo hundido me arrastra
dejando a la deriva mi alma;
llevo a mis espaldas la maleta de tus mentiras
mientras que tú te giras apartando la vista
de mis venas maltrechas,
de mis ojos cansados.
No tengo palabras
para describir este infierno
de puntos suspensivos
y saludos fríos.
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