Las guitarras siguen con su rock 'n roll
y tu estás ahí bailando
cómo si la música sonase sólo para ti.
No me digas que todo esta bien
cuando las sombras se tragan hasta el papel de tu cuarto
y tú estás tumbada llorando.
Los corazones rotos se apilan
en el armario
a la par que tus manos
se aferran a la vida por su canto.
Dale una vuelta a la moneda
y que la suerte resuelva
si te pierdes entre la negra selva
o te quedas viva bajo las sábanas con olor a fresa.
Tengo una máquina que anima mis venas
y contemplo tus cicatrices cómo si fuesen mis carreteras
porque sé que veo
y sé que tengo,
dolor en el pecho
y constantes tormentos.
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